El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció una profunda reestructuración de su equipo de ministros en un intento por frenar la escalada de protestas que exigen su renuncia. Con apenas seis meses en el poder, el mandatario enfrenta la peor crisis económica del país en los últimos cuarenta años, situación que ha derivado en tres semanas de intensas movilizaciones y bloqueos liderados por indígenas, campesinos y mineros.
La nueva estrategia gubernamental apunta a la inclusión de los sectores sociales en el proceso de toma de decisiones. Paz subrayó la importancia de conformar un gabinete que posea "capacidad de escucha" y adelantó la creación de un "consejo económico y social" para que diversas instituciones puedan aportar soluciones a la crisis actual. Según el mandatario, el reclamo constante de las organizaciones sociales en las reuniones recientes ha sido, precisamente, el deseo de participar activamente en el rumbo del gobierno.
El panorama social es complejo, con al menos 44 puntos de bloqueo registrados en las carreteras de todo el país. La ciudad de La Paz se ha transformado recientemente en un escenario de enfrentamientos entre manifestantes y la policía que han dejado un saldo de al menos 50 detenidos. Ante esto, Paz aclaró que, si bien las puertas están abiertas para quienes respetan la democracia, no mantendrá diálogos con "vándalos".
Por su parte, el canciller Fernando Aramayo denunció que sectores movilizados buscan debilitar al Ejecutivo y alterar el orden constitucional. Pese a la tensión acumulada, la capital política vivió recientemente una jornada de relativa calma con marchas pacíficas de campesinos y transportistas, a la espera de que los anuncios presidenciales logren desactivar el conflicto.