Cuando todavía falta un año y medio para que el intendente Arturo Rojas deje su cargo resulta harto evidente que su gestión ya está terminada y, tristemente, el saldo de su paso por la intendencia es tan negativo que festeja las pérdidas como si se tratara de grandes victorias.
El intento de entrega del Casino (todavía inconcluso después de 6 años de incompetencias varias) y la demolición del ex balneario ACA resultan ser lo más notorio de una gestión que prometió convertir la ciudad en la mejor de la Costa Atlántica y cada día parece estar más cerca de irse por la puerta de atrás...
Es que literalmente el intendente Rojas ha incumplido con todas sus promesas que lo llevaron a ocupar el "sillón de Murga". Cuando recién asumió en 2020 se atrevió a hablar de un período de 8 años para hacer de Necochea la mejor ciudad de la Costa, algo que no sólo no cumplió, sino que ni siquiera amagó a conseguir: cuando ya hay un 70% de ese plazo cumplido, la gestión sólo puede mostrar 5 cuadras de asfalto de una avenida, una vereda a medio terminar en Avenida 2 y una bicisenda con la mitad de sus luces quemadas como todo logro. Mientras tanto, los fines de semana tienen al intendente desaparecido en viajes de placer que ni su círculo cercano puede explicar...
"Es cosa de casi todos los fines de semana", cuentan en los pasillos de la Muni algunos desencantados con las funciones de Rojas. "El gobierno está en manos de Povi, mientras Arturo sale en sus 'viajes'", aseguran. "Povi" es Ernesto Povilaitis, secretario de Legal y Técnica del Municipio, quien preparó para Rojas el aparato de propaganda municipal con dinero público y ha estado todos estos años abocado a la facilitación de algunos de los negocios más importantes que tuvo Nueva Necochea en su fallido paso por la Comuna.
Responsabilidad del abogado son algunos de los movimientos más oscuros de Nueva Necochea, desde el desastre administrativo perpetuado por el tema de la basura hasta la demolición del ex balneario ACA (abandonado por esta gestión de forma evidente y voluntaria) y el nuevo intento de entrega del Complejo Casino a precio vil en una subasta de oferente único y múltiples irregularidades.
Con el intendente prácticamente desaparecido, la acefalía en la Comuna es disimulada por los medios de comunicación que todavía tiene en sus manos el abogado, cuyos laureles incluyen además una fallida defensa del ex intendente Horacio Tellechea y el dudoso mérito de haber redactado el nuevo contrato de recolección de basura en el que la Comuna se comprometió a pagar una deuda multimillonaria por un servicio que no solo nunca recibió, sino que sigue sin recibir: desde diciembre de 2022 está pendiente la planta de tratamiento de residuos solidos urbanos que el concesionario debía instalar a cambio del nuevo contrato y que, en vista de la situación, va camino a quedar como un galpón vacío consumando una potencial nueva estafa al público.
Sin méritos de ninguna clase y con 6 años y medio desperdiciados, la gestión de Nueva Necochea no tiene nada en sus manos para mostrar en ese camino a ser la mejor ciudad de la costa. Y lo peor de todo es que ni siquiera tiene a quién señalar más que a su propia impericia y una pulsión harto evidente de facilitarle negocios a sus amigos. Por ejemplo: de 8 concesiones otorgadas en la línea costera, 7 fueron de oferente único a gente cercana a la gestión. Mismo procedimiento parecen mostrar otros negocios similares en el Parque y la propia subasta del Casino...
Ahora con una decisión parcial de la Justicia se rehabilitó la posibilidad de que se ejecute la subasta del Casino y la reacción de la Comuna ha sido la de acelerar su paso en busca de concretar el proceso a como de lugar sin resolver la cuestión de fondo: la Comuna no tiene los papeles en orden y el fallo en Mar del Plata tiene un carácter político más que legal. La medida cautelar de amparo se levantó postergando el cumplimiento de los pasos legales, algo que no ha resuelto la cuestión de fondo y que va a significar un serio perjuicio para el patrimonio del municipio cuando se resuelva definitivamente.
En esto vale ser claros: el Ejecutivo no está habilitado para hacer lo que está haciendo porque no tiene los papeles en orden y esto la Justicia ya lo confirmó en dos ocasiones distintas a pesar de la revocación del amparo por aparentes vías políticas. La intención parece ser consumar los hechos y luego discutirlos cuando la acción (y el daño) ya esté hecha.
Mientras tanto, la Comuna intenta retomar la épica y difunde amenazas. A través de sus dinosaurios mediáticos el oficialismo deslizó que realizaría acciones legales contra los grupos ambientalistas que reclamaron el cumplimiento de la ley en un absurdo que sólo es eso, una amenaza que no amedrenta a nadie por improcedente.
El mensaje no es para estos grupos sino para todos los vecinos: quien se oponga podría ser demandado. Como si fuera el presidente Milei, la gestión de Rojas y Povilaitis intentan asustar con "chasquibunes" a la población en un mensaje absurdo: quien siga oponiéndose deberá enfrentar a la Justicia... aún cuando lo que se denuncia es el incumplimiento de deberes de funcionario público, abuso de poder y hay fuertes sospechas de un negociado que no busca resolver nada para la ciudad más que la economía de los que tomen la decisión.
Así las cosas, Nueva Necochea ya tiene el boleto picado, el intendente brilla por su ausencia y un funcionario inescrupuloso que ni siquiera se atreve a dar la cara al público maneja los hilos de la política mientras conduce a la gestión al desastre final, con todas sus promesas incumplidas y tirando manotazos de ahogado que, para colmo, celebra como si fueran victorias. El proceso lleva todas las marcas de estos tiempos, con un cinismo y una corrupción que el tiempo terminará exhibiendo, dejando los nombres de los responsables marcados en las peores páginas de la historia, aunque en la actualidad nadie esté dispuesto a reconocerlo.