A once años del surgimiento del movimiento Ni Una Menos, cientos de personas, en su mayoría mujeres, volvieron a movilizarse este martes por las calles de Necochea para exigir el fin de la violencia de género, reclamar justicia por las víctimas de femicidios y visibilizar una problemática que continúa golpeando a todo el país.
La convocatoria, impulsada por Mujeres y Disidencias en Red junto a organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles y vecinales, reunió a una importante cantidad de participantes que se concentraron en el centro de la ciudad para una nueva jornada de lucha, memoria y reflexión.
La movilización se desarrolló en simultáneo con las marchas realizadas en distintos puntos de Argentina, en el marco del aniversario número once de aquella histórica convocatoria del 3 de junio de 2015 que nació tras el femicidio de Chiara Páez y que marcó un antes y un después en la agenda pública vinculada a la violencia machista.
La concentración comenzó pasadas las 18 horas frente al Palacio Municipal. Desde allí, la columna avanzó por varias cuadras del casco céntrico con banderas, pancartas y consignas que hicieron foco en la necesidad de fortalecer las políticas públicas destinadas a prevenir y erradicar las violencias por motivos de género.

La manifestación estuvo integrada mayoritariamente por mujeres de distintas edades, aunque también participaron familias completas, jóvenes, representantes de organizaciones sociales y vecinos que se sumaron al reclamo colectivo.
Durante el recorrido se escucharon cánticos vinculados a la defensa de los derechos de las mujeres y diversidades, además de mensajes dirigidos a las autoridades para exigir mayores recursos destinados a la prevención, asistencia y acompañamiento de víctimas.
Uno de los ejes centrales de la jornada fue el recuerdo de las víctimas de femicidios que dejaron una profunda huella en la comunidad local y regional.
Entre ellas estuvo presente la memoria de Magalí Vera, asesinada en diciembre de 2024 en un caso que conmocionó a Necochea y por el cual su pareja fue condenada a prisión perpetua meses atrás.
También resonó con fuerza el nombre de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada recientemente en Córdoba. El caso generó una enorme repercusión nacional y fue mencionado en distintos momentos de la movilización como un ejemplo de una problemática que sigue cobrando vidas en todo el país.
Al inicio de la marcha se dio lectura a un documento elaborado por las organizaciones convocantes, donde se recordó a las víctimas de femicidio y se ratificó la vigencia de los reclamos que dieron origen al movimiento.
"A 11 años del primer Ni Una Menos, ante el impacto del femicidio de la adolescente de 14 años Chiara Páez, movidas desde el hartazgo y la repulsión por el maltrato, abuso, tortura y descarte de nuestros cuerpos, hoy, en la lamentable continuidad del femicidio de otra niña de 14 años, en Necochea volvemos a las calles a gritar Ni Una Menos, ni une menos, vivas nos queremos", expresaron durante la lectura.
El mensaje hizo especial énfasis en la necesidad de sostener las políticas de prevención y protección frente a las distintas formas de violencia de género.
Tras recorrer varias cuadras del centro de la ciudad, la movilización regresó al frente del municipio, donde se desarrolló el acto de cierre.
En ese espacio se realizaron intervenciones artísticas, expresiones culturales y nuevas lecturas vinculadas a la fecha. Uno de los momentos más significativos de la jornada fue el minuto de silencio realizado en memoria de las víctimas de violencia de género.
El homenaje estuvo acompañado por aplausos, abrazos y muestras de acompañamiento entre los presentes, en un clima atravesado por la emoción y el compromiso colectivo.
Entre los numerosos pedidos de justicia que se hicieron escuchar durante la movilización, uno de los momentos más conmovedores estuvo protagonizado por Norberto Álvarez, padre de Antonella Álvarez.
El hombre participó de la marcha acompañado por familiares y allegados y volvió a reclamar respuestas por la muerte de su hija, ocurrida en marzo de este año.
Con profundo dolor, sostuvo públicamente las dudas que la familia mantiene respecto de las circunstancias que rodearon el fallecimiento de la joven de 29 años.
"Mi hija no se murió, a mi hija la mataron", expresó ante los presentes.
Norberto también cuestionó la demora en el avance de la investigación y reclamó definiciones concretas por parte de la Justicia.
"Quiero que la Justicia me diga por qué se tarda tanto para decir lo que pasó. ¿Qué es lo que están escondiendo?", manifestó.
En otro tramo de su intervención insistió en la necesidad de esclarecer qué ocurrió en el lugar donde fue hallada su hija.
"Yo lo único que quiero es que me digan qué le pasó a mi hija, qué había en esa casa que la cuidan tanto", sostuvo.
Además, aseguró que durante la investigación se habrían presentado situaciones que, según su mirada, dificultan el esclarecimiento de los hechos.
"Los vecinos no quieren hablar, los testigos han mentido", afirmó.
Antonella Álvarez tenía 29 años cuando fue encontrada sin vida en marzo de este año. Desde entonces, familiares y amigos vienen impulsando distintas acciones para reclamar el esclarecimiento del caso y sostienen que aún existen numerosos interrogantes sin respuesta.
A tres meses de su muerte, el pedido volvió a hacerse escuchar con fuerza durante la marcha de Ni Una Menos. Carteles, pancartas y mensajes acompañaron el reclamo de la familia, que exige conocer la verdad sobre lo ocurrido.
Mientras la investigación continúa en sede judicial, sus allegados aseguran que seguirán movilizándose y visibilizando el caso hasta obtener respuestas.
A once años de aquella primera movilización que reunió a miles de personas en todo el país, la consigna "Ni Una Menos" continúa ocupando un lugar central en la agenda social argentina.
La marcha realizada en Necochea volvió a demostrar que el reclamo por una vida libre de violencias sigue movilizando a amplios sectores de la comunidad.
Entre la memoria de las víctimas, los pedidos de justicia y la exigencia de políticas públicas efectivas, la ciudad volvió a hacer oír su voz en una jornada que reafirmó un mensaje que atraviesa generaciones: ni una menos, vivas nos queremos.