Durante una jornada de gestión en el norte de la provincia, el gobernador Axel Kicillof lanzó fuertes cuestionamientos contra el Gobierno nacional y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. En el marco de la inauguración de un edificio escolar y la entrega de equipamiento de seguridad en Pergamino, el mandatario ironizó sobre la reciente declaración jurada del funcionario nacional: “Estoy buscando un pendrive para la provincia”, expresó, aludiendo a las explicaciones televisivas de Adorni. Además, denunció una doble vara judicial al asegurar que “si fuera un peronista, estaría preso”.
La actividad oficial incluyó la entrega de patrulleros y motos para reforzar la seguridad local, recursos que, según destacó Kicillof, fueron adquiridos con fondos propios de la provincia debido a la "asfixia económica" impuesta por la administración de Javier Milei. “Los gobiernos que hablan mucho sobre seguridad no invierten en seguridad”, fustigó el gobernador, señalando que la falta de inversión nacional obliga a la provincia a cubrir funciones básicas.
En su discurso, Kicillof también analizó el impacto del ajuste económico, afirmando que la "motosierra" no recayó sobre la "casta", sino sobre sectores vulnerables. Resaltó que los jubilados son el sector más afectado por los recortes y cuestionó duramente la eliminación del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) y la reducción de transferencias a las provincias.
Finalmente, ante la falta de respuestas por la deuda previsional que la Nación mantiene con la ANSES, el Gobierno bonaerense confirmó que cerrará la instancia de conciliación y recurrirá a una medida cautelar para exigir los recursos adeudados. Kicillof concluyó reafirmando su compromiso con la gestión estatal frente a un modelo nacional que, a su juicio, abandona sus responsabilidades federales.