Venezuela atraviesa una profunda crisis humanitaria tras el impacto de dos potentes terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el país este miércoles con solo 39 segundos de diferencia. Con epicentro en el municipio de Montalbán, estado Carabobo, el desastre ha dejado un saldo confirmado de 188 muertos, 1.520 heridos y 157 desaparecidos. El estado de La Guaira es la región más golpeada, especialmente en Caraballeda y Playa Grande, donde el colapso de infraestructura y daños en ocho hospitales obligaron a evacuaciones de emergencia, suspendieron las clases y cerró el Metro de Caracas por precaución.
Los testimonios describen las calles como una "zona de guerra", con millas de ciudadanos durmiendo en plazas y vehículos debido a las constantes réplicas que no han cesado desde el sismo original. Al menos 250 edificios resultaron gravemente afectados o destruidos en diversas ciudades.
La solidaridad internacional ha sido inmediata: Francia envió un equipo de 85 rescatistas y México desplegó al médico personal de la Secretaría de la Defensa Nacional, mientras que países como Panamá, Chile y República Dominicana movilizaron misiones de salvamento y ayuda humanitaria urgente. La prioridad sigue siendo la búsqueda crítica de sobrevivientes bajo los escombros.