La Confederación General del Trabajo (CGT) volvió a elevar el tono de sus críticas contra el gobierno de Javier Milei y comenzó a delinear un plan de protestas que podría culminar con un paro general de 36 horas, acompañado por una movilización masiva.
El co-secretario general de la CGT, Cristian Jerónimo, aseguró que el país atraviesa una situación económica "crítica" y cuestionó con dureza el rumbo adoptado por la administración libertaria. Según sostuvo, la recesión golpea de lleno al aparato productivo, mientras el consumo continúa sin recuperarse y cada vez más empresas enfrentan dificultades para mantenerse en actividad.
Como primer paso del plan de lucha, la CGT participará este miércoles de la tradicional movilización de jubilados frente al Congreso de la Nación, una protesta que semana tras semana reclama una actualización de los haberes previsionales y mejoras en las condiciones de vida del sector.
La convocatoria contará además con el respaldo de las dos CTA y de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), en una demostración de unidad sindical que busca aumentar la presión sobre el Gobierno nacional.
La concentración está prevista para las 15 horas y se espera una convocatoria superior a la habitual, en un contexto de creciente malestar social.
Desde la conducción sindical confirmaron que las protestas no terminarán con la movilización de este miércoles. La estrategia apunta a sumar respaldo entre los distintos gremios para avanzar hacia un paro general de 36 horas, que incluiría una gran marcha, aunque por el momento no tiene fecha definida.
Jerónimo afirmó que el objetivo es construir una medida de fuerza con fuerte impacto nacional para expresar el rechazo a las políticas económicas implementadas por el Ejecutivo.
En declaraciones radiales, el dirigente sindical sostuvo que la economía atraviesa una recesión profunda y aseguró que la situación afecta tanto a trabajadores como a empresas.
"El sector productivo la está pasando muy mal. Hay una recesión muy profunda y cierre de empresas", advirtió.
También cuestionó la política económica del Gobierno al considerar que no existen medidas que favorezcan ni a los grandes indicadores macroeconómicos ni a la economía cotidiana de las familias.
Según explicó, la falta de consumo continúa siendo uno de los principales problemas y repercute directamente en la actividad comercial, industrial y el empleo.
Jerónimo destacó que, pese a las diferencias internas que históricamente existen dentro de la central obrera, hoy existe consenso respecto de la necesidad de impulsar medidas de fuerza.
"En la CGT estamos todos unidos. Puede haber matices, pero el objetivo común es defender el bienestar de los trabajadores y de la Argentina", expresó.
Asimismo, consideró que el Gobierno no está escuchando los reclamos sociales y advirtió que la crisis ya no afecta únicamente a los sectores más vulnerables.
"La gente la está pasando mal. No es solamente un problema de los más postergados; cada vez son más los argentinos que ven deteriorada su situación económica", señaló.
El dirigente sindical también cuestionó el incremento de las tarifas de los servicios públicos y manifestó preocupación por la posibilidad de eliminar beneficios como la Ley de Zona Fría.
En ese sentido, reclamó mayor sensibilidad por parte de la dirigencia política y remarcó que muchos jubilados sobreviven con ingresos insuficientes.
"Hoy estamos acompañando a jubilados que cobran alrededor de 600 mil pesos y no llegan a cubrir los gastos básicos, ni siquiera los medicamentos", sostuvo.
Además, criticó el reciente aumento de las dietas de los senadores nacionales, al considerar que profundiza el contraste con la realidad económica que atraviesa gran parte de la población.
Otro de los integrantes del triunvirato de conducción de la CGT, Octavio Argüello, también respaldó las medidas de protesta y dejó abierta la posibilidad de que la central acompañe todas las semanas las movilizaciones de los jubilados.
El dirigente aseguró que la pérdida del poder adquisitivo ya afecta a la mayoría de los trabajadores y advirtió sobre la fuerte caída del consumo.
"Los salarios alcanzan cada vez menos. La baja del consumo es evidente y todavía muchos trabajadores no perciben el impacto completo de la reforma laboral", afirmó.
Asimismo, expresó preocupación por el rumbo de distintas reformas impulsadas por el Gobierno y sostuvo que las consecuencias de las políticas actuales podrían profundizarse en los próximos años.
Con este nuevo plan de movilizaciones, la CGT vuelve a colocarse en el centro de la oposición sindical al gobierno de Javier Milei. La marcha junto a los jubilados será el primer paso de una estrategia que busca aumentar la presión sobre la Casa Rosada y que, de no haber cambios en el escenario económico, podría desembocar en un paro general de 36 horas con alcance nacional.
Mientras el Gobierno defiende su programa de ajuste como el camino para estabilizar la economía, las organizaciones gremiales sostienen que la caída del consumo, el deterioro del poder adquisitivo y la situación de los jubilados reflejan un creciente malestar social que promete trasladarse a las calles en las próximas semanas.