La privatización de Transener, la principal empresa de transporte de energía eléctrica de la Argentina, volvió a quedar bajo la lupa luego de que trascendiera que sus nuevos accionistas aprobaron una millonaria distribución de dividendos apenas un día después de concretarse la transferencia de la participación que pertenecía al Estado nacional.
De acuerdo con documentación presentada ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) y difundida por el medio La Política Online, el directorio de la compañía resolvió distribuir $253.536 millones en efectivo, una cifra que representa aproximadamente dos tercios de los 356 millones de dólares que el consorcio empresario desembolsó para adquirir las acciones estatales.
El 27 de agosto, el directorio de Transener aprobó el reparto de dividendos mediante la utilización parcial de una reserva contable destinada originalmente al pago de futuras distribuciones a los accionistas.
Al día siguiente, el 28 de agosto, Genneia informó ante la CNV que había quedado formalizada la transferencia del paquete accionario que la empresa estatal Enarsa mantenía en Citelec, la sociedad que controla Transener. La participación pasó a manos de Transmisión Eléctrica S.A., empresa integrada por Genneia y Edison Transmisión.
La cercanía entre ambos movimientos llamó la atención porque la distribución de utilidades fue aprobada inmediatamente antes de oficializarse el cambio de control accionario.
Uno de los aspectos que generó mayores cuestionamientos es que los recursos utilizados para pagar esos dividendos provenían de una reserva creada durante la asamblea de accionistas realizada el 30 de abril, cuando el Estado todavía conservaba su participación en la empresa.
Según los estados contables publicados por Transener, en esa oportunidad se habían destinado cerca de $559.000 millones para futuros dividendos. Apenas cuatro meses después, los nuevos accionistas resolvieron distribuir casi la mitad de ese monto.
El grupo empresario que tomó el control de la participación estatal está integrado por:
Con esta operación, el grupo Neuss amplía su presencia en el sector energético argentino, donde ya cuenta con inversiones en distribución, transporte y generación eléctrica en distintas provincias del país.
Transener es considerada una empresa clave para el funcionamiento del sistema eléctrico nacional. Opera la red de transporte de energía en extra alta tensión y administra más de 12.000 kilómetros de líneas de 500 kV, infraestructura que conecta los principales centros de generación y consumo de electricidad de la Argentina.
El control de la compañía se ejerce a través de Citelec, sociedad que posee el 52,65% del capital accionario de Transener.
Hasta la privatización impulsada por el gobierno de Javier Milei, Citelec estaba integrada en partes iguales por Pampa Energía, del empresario Marcelo Mindlin, y la estatal Enarsa. Con la venta de esta última participación, el Estado dejó de formar parte del control de una de las empresas más importantes del sistema de transporte eléctrico del país.
La rápida aprobación de una distribución de dividendos tras el cambio de accionistas abrió un nuevo foco de discusión sobre el proceso de privatización de Transener. Mientras la operación quedó formalmente respaldada por la documentación presentada ante la CNV, distintos sectores cuestionan que una parte significativa de los fondos reservados cuando la empresa aún tenía participación estatal haya sido distribuida inmediatamente después de concretarse la venta de las acciones.