El deterioro del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) volvió a quedar reflejado en un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que advierte sobre una fuerte caída del poder adquisitivo de los trabajadores. De acuerdo con el estudio, el ingreso mínimo en términos reales retrocedió hasta ubicarse en valores comparables con los registrados tras la crisis económica de 2002.
El trabajo sostiene que la pérdida del poder de compra eliminó gran parte de la recuperación acumulada durante las últimas dos décadas y posicionó al salario mínimo en uno de los pisos históricos de la serie.
El informe señala que el nivel real del Salario Mínimo, Vital y Móvil se encuentra 12,3% por debajo del promedio registrado durante la década de 1990 y prácticamente en el mismo nivel que tenía en abril de 2002, uno de los momentos más críticos para el mercado laboral argentino luego del colapso de la convertibilidad.
Según CEPA, el salario vigente se ubica apenas $73.702 por encima del mínimo histórico, registrado en abril de 2003. En otras palabras, el ingreso actual supera ese piso apenas en un 23,8%, lo que refleja la magnitud del deterioro acumulado.
La comparación con los años de mayor recuperación salarial también evidencia la pérdida de poder adquisitivo.
El estudio indica que, para igualar el máximo alcanzado en septiembre de 2011, el salario mínimo debería ascender a $1.158.888 a valores actuales. Eso implicaría una recomposición del 201,4%, ya que el ingreso vigente permanece 66,9% por debajo de aquel récord histórico.
El CEPA sostiene que el deterioro se aceleró desde fines de 2023. Entre noviembre de 2023 y septiembre de 2026, el Salario Mínimo perdió un 40,8% de su poder adquisitivo.
El estudio agrega que, para recuperar únicamente el promedio del año 2023, sería necesario aplicar un incremento real del 70,7%, equivalente a unos $271.315 adicionales sobre el salario vigente.
El informe también cuestiona el funcionamiento del Consejo del Salario, al señalar que las decisiones oficiales terminaron alineándose con las propuestas presentadas por las cámaras empresarias y no con los reclamos de las organizaciones sindicales.
Según el documento, esta metodología se repitió en distintas convocatorias realizadas entre 2024 y 2026, incluida la última resolución oficial del 2 de septiembre de 2026.
En esa negociación, los sindicatos reclamaban elevar el salario mínimo hasta $993.000 para diciembre, tomando como referencia la Canasta Básica Total publicada por el INDEC. Sin embargo, el Gobierno homologó incrementos mensuales de entre 1,7% y 1,9%, que llevarán el SMVM a $436.982 recién en abril de 2027.
Otro de los ejes del informe compara la evolución del salario mínimo con los aumentos registrados en distintos servicios esenciales.
Mientras el SMVM acumuló una suba del 158%, los incrementos en tarifas y transporte fueron considerablemente superiores. Entre los principales aumentos mencionados aparecen:
Para CEPA, esta diferencia profundiza la pérdida de ingresos de los sectores de menores recursos y de quienes trabajan en la economía informal.
El estudio concluye que el Salario Mínimo, Vital y Móvil continúa siendo una referencia clave dentro del sistema económico argentino.
Además de establecer un piso para los ingresos laborales, el SMVM sirve como parámetro para distintos beneficios, prestaciones y obligaciones legales, entre ellas el cálculo de cuotas alimentarias en casos de trabajadores no registrados.
En ese contexto, el informe sostiene que la reducción de su poder adquisitivo no solo afecta a quienes perciben el salario mínimo, sino que también repercute sobre una amplia porción de hogares cuyos ingresos están vinculados, directa o indirectamente, a ese indicador.