Las principales empresas petroleras privadas que operan en Argentina, como Shell (Raízen), Axion y Puma, aplicaron un nuevo ajuste en los precios de los combustibles con incrementos de entre el 2% y el 5%. Este ajuste responde de forma directa a la volatilidad internacional del precio del petróleo impulsada por los conflictos bélicos en Medio Oriente. Esta presión sobre los costos podría incidir en la meta de desaceleración de la inflación del Gobierno nacional.
En este escenario, YPF (que representa más del 50% del mercado) optó por mantener sus tarifas sin cambios por el momento. El presidente y CEO de la firma, Horacio Marín, explicó que evaluarán la evolución del crudo, los márgenes de rentabilidad y el comportamiento de la demanda antes de definir cualquier modificación.
La medida genera una brecha visible entre estaciones de servicio. Actualmente, el precio de la nafta supera los $2.100 en YPF, mientras que en la competencia ya sobrepasa los $2.200.