30/09/2026 - Edición Nº658

Necochea

Villa Margarita: La casa de Necochea que tiene 150 años y nació antes que la ciudad

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Frente a la plaza Dardo Rocha, en la esquina de 57 y 60, Villa Margarita conserva una historia que atraviesa prácticamente toda la vida de Necochea. Construida en 1876, cinco años antes de la fundación oficial de la ciudad, la histórica vivienda llegó a las 15 décadas de existencia y continúa en manos de la familia que la construyó.

Hay lugares que forman parte de la historia de una ciudad y otros que, directamente, parecen haber estado allí antes que la propia ciudad.

Villa Margarita pertenece a este último grupo.

La tradicional casa ubicada en la esquina de 57 y 60, frente a la plaza Dardo Rocha, fue construida en 1876, según la historia familiar. Es decir, cinco años antes del 12 de octubre de 1881, fecha en la que se fundó oficialmente Necochea.

Este año, la vivienda cumple 150 años, mientras que la ciudad se prepara para celebrar sus 145 años.

La historia de Villa Margarita fue recuperada en una nota publicada por Revista Lugares, de diario La Nación, escrita por el periodista Franco Spinetta.

Una casa construida antes de la fundación de Necochea

La vivienda fue levantada por Augusto Pieres, un productor rural propietario de campos en la zona que actualmente lleva su apellido, el paraje Pieres, en el partido de Lobería.

Pieres y su familia residían en Buenos Aires, pero los veranos en la estancia no ofrecían las comodidades que buscaban. Por eso eligió un terreno en el pequeño poblado que comenzaba a desarrollarse junto al río Quequén y construyó allí una casa de características criollas.

Tenía galerías y techo de chapa y fue pensada para su esposa, Margarita Vázquez de Pieres.

De ella tomó su nombre.

La vivienda ya estaba allí cuando Necochea todavía no tenía acta de fundación. De hecho, el 12 de octubre de 1881, cuando en el centro de la actual plaza Dardo Rocha se colocó el palo mayor del velero El Filántropo para izar la bandera y formalizar la fundación del pueblo, Margarita ya llevaba años instalada en aquella esquina.

De casa criolla a villa italiana

Villa Margarita no siempre tuvo el aspecto que conserva actualmente.

La construcción original tuvo posteriormente una planta alta de madera que terminó destruida por un incendio. En 1914 llegó una importante remodelación que modificó su fisonomía y le dio el aspecto de una villa de estilo italiano.

La intervención estuvo a cargo del arquitecto Plana e incorporó materiales provenientes de Europa.

Los pisos de pinotea llegaron desde Inglaterra y los cielorrasos de chapa labrada fueron traídos desde Francia.

Otro de los elementos que sorprende son sus paredes, de casi 60 centímetros de espesor, algunas de ellas asentadas sobre barro.

Esa estructura permitió que la casa atravesara generaciones y continuara en pie mientras buena parte de la arquitectura histórica de Necochea desaparecía.

Un sótano que alimenta las historias de Villa Margarita

La vivienda principal tiene unos 250 metros cuadrados, pero debajo de ella existe otro espacio de dimensiones similares.

El sótano funcionó durante décadas como una especie de segunda casa. Allí estaban la cocina, la carbonera, depósitos y dormitorios.

Con el paso del tiempo, la familia trasladó toda la vida cotidiana a la planta superior y el subsuelo dejó de utilizarse.

Hoy permanece clausurado, pero alrededor de ese lugar se construyó buena parte del misterio que acompaña a Villa Margarita.

En Necochea circulan historias sobre posibles conexiones subterráneas con otras construcciones antiguas, reuniones políticas y una eventual relación con la masonería que tuvo presencia en los primeros años de la ciudad.

Se trata de relatos y versiones vinculados a la historia oral de la casa, que fueron recogidos por Spinetta en su recorrido por la propiedad.

A pocos metros, sobre la misma esquina, todavía puede verse el antiguo almacén de ramos generales El Sol, cuya fachada conserva la imagen de un sol que algunos vecinos relacionaron históricamente con la logia local Sol Argentino.

Ese terreno también había pertenecido a Margarita Pieres.

Seis generaciones en la misma casa

Augusto y Margarita Pieres tuvieron nueve hijos y la descendencia fue creciendo generación tras generación.

La propiedad permaneció dentro de la misma línea familiar y, con el paso del tiempo, se convirtió en la casa de los tatarabuelos para una familia cuyo árbol genealógico ya abarca varias generaciones.

Los veranos fueron, durante décadas, el momento del reencuentro. Primos y familiares llegaban desde distintos lugares y la casa volvía a llenarse de vida.

Según la historia familiar, la propiedad fue pasando siempre de mujer en mujer.

Actualmente es habitada por la sexta generación de descendientes.

La familia también fue adaptando la construcción a las necesidades de cada época: llegó la electricidad, se incorporaron cañerías y se realizaron modificaciones indispensables para mantenerla habitable.

Pero hubo una premisa que se mantuvo intacta: conservar la esencia de la casa.

“Margarita es un legado que permite disfrutarla con la responsabilidad de mantenerla”, sintetiza la familia.

Villa Margarita y el patrimonio que Necochea perdió

La permanencia de Villa Margarita adquiere todavía más importancia cuando se observa qué ocurrió con buena parte del patrimonio histórico de Necochea.

A lo largo de las décadas desaparecieron construcciones emblemáticas como el antiguo Palacio Municipal inaugurado para el Centenario, los hoteles España y Vasconia y la confitería La Armonía, además de numerosas viviendas de la llamada Belle Époque.

Muchas fueron reemplazadas por nuevas construcciones.

Villa Margarita, en cambio, permaneció.

La decisión familiar de conservarla permitió que una construcción levantada cuando Necochea todavía era apenas un pequeño poblado continúe formando parte del paisaje cotidiano de la ciudad.

Los árboles que también cuentan la historia

El jardín ocupa un terreno de aproximadamente 1.400 metros cuadrados.

Allí también parece haberse detenido el tiempo.

Araucarias que superan la línea del techo, palos borrachos, magnolias y palmeras forman parte de un paisaje que fue creciendo junto con la casa.

Algunos de esos árboles tienen más de un siglo.

Fueron plantados por personas que jamás pudieron imaginar cómo sería Necochea 100 o 150 años después.

Hoy, mientras la ciudad cambia a su alrededor, siguen allí.

En la esquina de 57 y 60, frente a la plaza Dardo Rocha, Villa Margarita no es solamente una casa antigua. Es uno de los pocos lugares de Necochea donde todavía puede verse, de manera concreta, una parte de la ciudad que existía antes de que la ciudad tuviera oficialmente un nombre y una fecha de fundación.

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