07/10/2026 - Edición Nº665

Argentina

La deuda de los hogares sigue bajo presión y crece la reincidencia entre los refinanciados

10:37 |



La morosidad de los hogares argentinos vuelve a generar preocupación en el sistema financiero. Aunque algunos indicadores habían comenzado a mostrar señales de estabilización, las entidades detectaron un fenómeno que puede complicar la recuperación: cada vez más clientes que habían refinanciado sus deudas vuelven a incumplir los pagos.

De acuerdo con información relevada por Noticias Argentinas, en algunos bancos la reincidencia alcanza aproximadamente al 30% de los clientes que ingresaron a planes de refinanciación. Es decir, personas que habían conseguido reestructurar sus compromisos financieros no lograron sostener las nuevas condiciones y volvieron a caer en mora.

El dato aparece en un momento particularmente sensible para los bancos, que seguían con atención la evolución de la cartera irregular y comenzaban a proyectar que el deterioro podía encontrar un límite hacia fines de 2026.

La mora de las familias se mantiene en niveles elevados

Los últimos datos del Banco Central muestran que la irregularidad del crédito destinado a las familias continúa siendo elevada.

En julio, la mora de los hogares alcanzó el 12,9%, apenas por encima del 12,8% registrado durante junio. En tanto, la irregularidad del crédito total al sector privado se ubicó en el 7,7%.

Aunque el crecimiento del saldo de los préstamos en situación irregular comenzó a desacelerarse, la aparición de nuevos incumplimientos entre quienes ya habían refinanciado sus deudas genera dudas sobre la posibilidad de que la morosidad haya alcanzado efectivamente un techo.

La mora temprana había mostrado una mejora

Uno de los indicadores que siguen de cerca las entidades financieras es la denominada mora temprana, que contempla los atrasos inferiores a 90 días.

Este indicador había superado los 6 puntos en noviembre de 2025, pero posteriormente mostró una tendencia descendente y se ubicó cerca de los 4 puntos en julio de este año.

La evolución había alimentado cierto optimismo dentro del sistema financiero. Con una desaceleración del deterioro y una reducción de los atrasos iniciales, los bancos estimaban que la situación podía comenzar a normalizarse hacia el cierre de 2026.

Sin embargo, la reincidencia de los clientes refinanciados vuelve a poner ese escenario bajo revisión.

Por qué las familias vuelven a caer en mora

Detrás del aumento de los incumplimientos aparecen distintos factores vinculados con la situación económica de los hogares.

Entre ellos se encuentran la dificultad para recuperar el ingreso real, el fuerte crecimiento del crédito registrado durante la primera etapa de expansión y las condiciones más flexibles con las que algunas entidades otorgaron préstamos en medio de una intensa competencia por captar clientes.

El problema se vuelve más complejo cuando una familia logra refinanciar una deuda, pero sus ingresos no alcanzan para afrontar de manera sostenida las nuevas cuotas.

En ese caso, la refinanciación puede postergar el incumplimiento, pero no necesariamente resolver el problema de fondo.

Bancos y consultoras advierten por el endeudamiento

Distintas consultoras vienen siguiendo de cerca la evolución del endeudamiento de las familias.

Econviews había advertido en agosto sobre el incremento de la mora y señaló que el problema continuaba sin una solución definitiva, incluso pese a las herramientas de refinanciación implementadas por las entidades.

El escenario también está relacionado con el comportamiento del crédito. El estancamiento de los préstamos puede convertirse en un obstáculo para la actividad económica, especialmente cuando las familias tienen menos capacidad para financiar consumo e inversiones.

Por su parte, EcoGo alertó sobre el nivel alcanzado por la morosidad cuando se analiza en conjunto el crédito bancario y el financiamiento no bancario.

El crédito no bancario concentra niveles de mora mucho más altos

Uno de los puntos que complejiza el panorama es el crecimiento del financiamiento otorgado fuera del sistema bancario tradicional.

La morosidad del crédito no bancario se ubica actualmente entre el 25% y el 30%, según la empresa analizada, un nivel que supera ampliamente al registrado por los bancos.

En agosto, el crédito no bancario aumentó 1,5% en términos reales mensuales y alcanzó un stock de aproximadamente $16,3 billones.

En contraste, el crédito bancario registró una caída del 0,8% real durante el mismo período.

La explicación está, en parte, en que muchos consumidores recurren a fintech y otras plataformas de financiamiento cuando ya no consiguen acceder a nuevos préstamos dentro del sistema bancario tradicional.

Más morosidad significa menos acceso al crédito

El deterioro de las carteras no representa solamente un problema para las entidades financieras.

Cuando aumenta el nivel de incumplimiento, bancos y fintech tienden a adoptar criterios más restrictivos para otorgar nuevos préstamos. Esto puede traducirse en menores montos disponibles, mayores requisitos y condiciones financieras más exigentes.

El círculo puede terminar afectando nuevamente a las familias: menos acceso al crédito implica menor capacidad para financiar gastos y consumo, mientras que el deterioro de los ingresos dificulta a su vez el cumplimiento de las obligaciones existentes.

El Congreso analiza medidas para las familias endeudadas

En paralelo, el problema del sobreendeudamiento familiar comenzó a ganar espacio en la agenda política.

La oposición busca avanzar en el Congreso con distintas iniciativas destinadas a asistir a los hogares con dificultades para afrontar sus compromisos financieros.

Para el jueves 15 de octubre está prevista una sesión en la que, entre otros temas, se buscará abordar la problemática de la morosidad y el endeudamiento de las familias.

El oficialismo impulsa una propuesta vinculada con la transparencia del costo financiero total de los créditos y la educación financiera, mientras que desde la oposición se plantean alternativas que incluyen topes para las tasas de interés y límites a los mecanismos de cobro en función de la relación entre las cuotas y los ingresos.

La gran incógnita: ¿cuándo comenzará a bajar la morosidad?

La reincidencia de quienes ya habían refinanciado sus deudas agrega una nueva dificultad a un escenario que todavía presenta elevados niveles de endeudamiento.

La discusión ya no pasa únicamente por determinar cuándo comenzará a bajar la morosidad de los hogares, sino también por establecer si las familias que lograron acceder a una refinanciación podrán mantener sus pagos en el tiempo.

Si una proporción significativa vuelve a incumplir, la esperada estabilización de la cartera irregular podría demorarse y mantener bajo presión tanto al sistema financiero como al consumo de los hogares.

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