09/10/2026 - Edición Nº667

Necochea

Exceso de lluvias: Advierten que Necochea, Lobería y San Cayetano podrían perder hasta 903.000 toneladas de granos

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Un estudio técnico estimó que un escenario de excesos hídricos en la región podría provocar una caída de entre 873.000 y 903.000 toneladas de granos en una sola campaña agrícola. El impacto económico alcanzaría entre 137 y 153 millones de dólares en márgenes agrícolas, con consecuencias para la producción, el transporte y la actividad vinculada al campo.

La proyección comprende a Necochea, Lobería y San Cayetano, tres distritos bonaerenses cuya economía está estrechamente relacionada con la actividad agropecuaria. El análisis toma como referencia las dificultades de acceso a los campos registradas en Necochea tras la ciclogénesis de mayo y plantea un escenario hipotético para el conjunto de la región.

El cálculo cobra relevancia ante la posibilidad de que el fenómeno de El Niño influya en las condiciones meteorológicas durante la primavera y el verano. Sin embargo, el documento aclara que se trata de una simulación preliminar y no de un pronóstico de pérdidas aseguradas.

El peso del campo en la economía de Necochea, Lobería y San Cayetano

De acuerdo con el modelo utilizado en el informe, los tres partidos producen aproximadamente 3,84 millones de toneladas de granos por año y unos 39,78 millones de kilos de carne.

El valor bruto agropecuario de referencia asciende a 1.357 millones de dólares anuales, antes de descontar los costos de producción. La actividad también sostiene alrededor de 7.100 puestos de trabajo directos e indirectos y genera una demanda logística de aproximadamente 128.000 viajes de camión para trasladar la cosecha.

La incidencia del sector se extiende a otros rubros económicos. El estudio calcula una demanda de insumos directos —como semillas, fertilizantes, fitosanitarios y combustible— por 315 millones de dólares, además de unos 46,07 millones de dólares en fletes terrestres.

Estas cifras reflejan el alcance de la actividad agropecuaria regional, aunque el documento advierte que los valores correspondientes a insumos y transporte no deben sumarse al valor bruto de la producción.

Qué pasó en Necochea después de la ciclogénesis de mayo

El episodio de lluvias que afectó a Necochea en mayo sirve como punto de partida para el análisis. Según los datos considerados, las condiciones del terreno limitaron el acceso a unas 160.000 hectáreas del partido.

Dentro de esa superficie, alrededor de 40.000 hectáreas quedaron sin sembrar trigo o cebada. Esto representa aproximadamente una de cada cuatro hectáreas afectadas por las dificultades de acceso.

El informe introduce una aclaración importante: que un campo no sea accesible no significa que haya sufrido una pérdida total de producción. Además, los datos corresponden exclusivamente a Necochea y no pueden extrapolarse de manera directa a Lobería y San Cayetano.

La experiencia funciona como referencia para evaluar qué podría ocurrir si las dificultades se extendieran a una superficie mayor de la región productiva.

Por qué el exceso de agua puede reducir la cosecha

La disponibilidad de humedad puede favorecer el desarrollo de los cultivos y mejorar los rendimientos por hectárea hasta cierto punto. Sin embargo, cuando las lluvias superan la capacidad de absorción y drenaje de los suelos, el agua puede convertirse en un obstáculo para la producción.

Los anegamientos dificultan las tareas de siembra y cosecha, mientras que los caminos rurales intransitables pueden impedir el ingreso de maquinaria o la salida de los granos.

De esta manera, un cultivo puede alcanzar un rendimiento superior en los lotes que permanecen operativos y, al mismo tiempo, provocar una caída de la producción total regional si otras superficies quedan fuera del circuito agrícola.

El estudio también señala que El Niño no implica daños generalizados ni inevitables. Los resultados dependen de la distribución y la intensidad de las precipitaciones, las características de los suelos y el estado de la infraestructura rural. Tampoco atribuye directamente la ciclogénesis de mayo a ese fenómeno climático.

Cómo se calculó el escenario de pérdidas agrícolas

La simulación contempla dos variables principales para estimar el impacto de un episodio de excesos hídricos sobre los tres partidos.

Por un lado, supone que las dificultades de acceso alcanzarían al 70% de la superficie productiva regional y que, dentro de esa área, una cuarta parte no podría realizar la siembra de invierno.

Como consecuencia, unas 178.500 hectáreas dejarían de completar la secuencia habitual de trigo o cebada seguida de soja de segunda. En su lugar, pasarían a un único cultivo de verano: la mitad de la superficie se destinaría a maíz y la otra mitad a soja de primera.

El segundo supuesto contempla una reducción del 20% en los rendimientos por hectárea de maíz, soja y girasol en toda la región. Para este cálculo se toman como referencia unas 714.000 hectáreas agrícolas y una caída de rendimiento basada en la experiencia de 2014.

Se trata de condiciones hipotéticas utilizadas para modelar un escenario adverso, no de una descripción de lo que necesariamente ocurrirá durante la próxima campaña.

Hasta 903.000 toneladas menos de granos en una campaña

El impacto estimado por la reducción de los rendimientos de los cultivos de verano alcanzaría inicialmente entre 544.000 y 645.000 toneladas de maíz, soja y girasol.

A esa merma se suma el efecto del cambio en la planificación agrícola, debido a las hectáreas que dejarían de producir trigo o cebada y pasarían a un solo cultivo de verano.

Al considerar ambas variables y descontar la producción de los cultivos de reemplazo, la pérdida total proyectada se ubica entre 873.000 y 903.000 toneladas de granos.

La magnitud del volumen permite dimensionar las posibles consecuencias sobre el transporte y la logística regional.

En términos ilustrativos, la producción que dejaría de obtenerse equivale a entre 29.100 y 30.100 viajes de camiones con capacidad para 30 toneladas. También representa el volumen de entre 29 y 30 cargas de buques de 30.000 toneladas, si toda esa mercadería se destinara al embarque.

El documento aclara que estas equivalencias no significan que esos viajes se cancelen efectivamente ni que exista una reducción confirmada del movimiento de Puerto Quequén. Son referencias para visualizar la escala de la producción comprometida en el escenario simulado.

El impacto económico: hasta 153 millones de dólares menos

La reducción de la producción tendría consecuencias económicas que exceden el valor de los granos que dejarían de cosecharse.

Según el informe, el margen agrícola —es decir, el dinero que queda después de descontar los costos directos de producción— podría disminuir entre 137 y 153 millones de dólares por campaña.

El resultado varía según el ambiente productivo y el tipo de cebada considerado en los cálculos.

Si el impacto se mide a partir de los ingresos por ventas, descontando fletes y gastos comerciales, la caída se ubicaría entre 200 y 209 millones de dólares.

Ambas cifras representan distintas formas de medir el impacto económico de un mismo escenario y, por lo tanto, no deben sumarse.

Para realizar las estimaciones se utilizaron los precios del presupuesto de márgenes SERRANA 2026/27, fechado el 22 de abril de 2026.

Qué pérdidas no contempla la estimación

El informe advierte que el cálculo no incluye todos los efectos económicos que podría provocar un episodio de excesos hídricos.

Entre los factores que quedaron afuera se encuentran los daños sobre la ganadería, el deterioro de los caminos rurales, los gastos extraordinarios para recuperar la actividad y las posibles pérdidas de calidad de los granos.

Tampoco se cuantificaron las consecuencias de las siembras tardías, las eventuales variaciones de precios ni la cantidad de puestos de trabajo que podrían verse afectados.

El documento, además, reconoce una diferencia pendiente de conciliación en la superficie utilizada como base del modelo: mientras el cálculo adopta 1.020.000 hectáreas productivas, la suma de los datos correspondientes a cada partido arroja 1.030.000 hectáreas.

Esta diferencia deberá considerarse al interpretar los resultados de la simulación.

Obras hidráulicas y mantenimiento rural: los ejes de la propuesta

Frente al riesgo de que los excesos de agua afecten la producción y la circulación rural, el estudio plantea medidas para reducir la vulnerabilidad de la región.

En Necochea, propone gestionar fondos provinciales para ampliar el tramo final del Canal Los Ángeles 1, una intervención que requiere una evaluación hidráulica previa.

Para los tres distritos, recomienda fortalecer el mantenimiento de los colectores y los caminos rurales mediante una coordinación entre los municipios y la Provincia de Buenos Aires.

El tercer eje consiste en elaborar un plan de cuenca que incluya presupuesto, responsables y un cronograma de ejecución de carácter público.

El planteo apunta a mejorar la capacidad de respuesta frente a las lluvias intensas y reducir las dificultades que pueden dejar a los campos sin acceso durante períodos críticos de la campaña.

La conclusión del documento es que las obras y la planificación de la infraestructura pueden disminuir la exposición del sistema productivo, aunque no garantizan la eliminación completa del riesgo climático.

En una región donde el campo moviliza millones de toneladas de granos, miles de puestos de trabajo y una extensa red de transporte, la capacidad de drenaje y el estado de los caminos rurales aparecen como factores centrales para sostener la producción frente a posibles escenarios de lluvias extremas.

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