Este miércoles 14 desde las 18 horas tendrá lugar en el Centro Cultural Biblioteca Popular Andrés Ferreyra un encuentro político con la presencia de dos referentes peronistas que pintan acabadamente el estado de situación del popular partido justicialista y encuentran su debido fractal en la política local con la excusa de una especie de "curso de formación política".
La presencia del intendente de La Plata Julio Alak y del senador nacional Jorge Capitanich estará enmarcada en el encuentro bajo el título “El hecho maldito de la historia argentina: peronismo y disputa por el significado del pueblo", con una oportunidad única de "enseñarle" a una moribunda dirigencia peronista local qué puede hacer para sostener sus cuotas de poder (cargos) sin perder la impostura.
Y la palabra es impostura cuando se revisa a los exponentes: Capitanich enfrenta actualmente un proceso judicial que lo investiga por entrega de tierras fiscales a empresarios amigos mientras que Alak, lejos del brillo rutilante que lo posicionó en los 90's, hoy se ha convertido en sinónimo de despidos masivos en el municipio platense.
La jornada se desarrollará en conjunto con la dirigencia del Justicialismo local y según la invitación, "Capitanich abordará el significado y la vigencia del peronismo frente a las transformaciones sociales del presente, así como su papel en la construcción de nuevas concepciones sobre el pueblo, la justicia social y la organización política en la Argentina". "También analizará las distintas interpretaciones en torno al movimiento", agrega la comunicación.
El evento se produce como parte de la campaña incipiente del gobernador Axel Kicillof en Necochea, que ya dio un primer paso en falso con el nombramiento polémico de Ernesto Povilaitis al frente del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén. Muy resistido por las bases y agrupaciones peronistas, algunas paredes de Quequén ya muestran el desagrado de los "compas" con la decisión, que carece de cualquier explicación visible y ha encendido serias sospechas sobre la existencia de alguna clase de negociado invisible.
Tal es la interna dentro de lo que queda del peronismo que el gobernador eligió para la caja más importante de la ciudad al más cuestionado de los funcionarios del intendente Arturo Rojas, que además ha sido articulador de todas las operaciones posibles para destruir como sea la pretendida unidad del movimiento a nivel local. Vale decirlo: Rojas fue electo por el macrismo y luego traicionó su propia pertenencia para pasar a ser actualmente un soldado de Kicillof, mientras que Povilaitis ha sido su "monje negro" coresponsable de dos de los principales desfalcos de los últimos años en la ciudad: el contrato de la basura que sigue sin cumplirse y la entrega del Casino por monedas.
El panorama muestra así el fractal mencionado: Alak es cuestionado por la traición a los ideales peronistas y sus despidos tanto como Rojas es señalado como un saltimbanqui cuya identidad política es irreconocible; Capitanich es procesado por la Justicia por entrega de tierras a amigos y Povilaitis en Necochea tiene al menos dos grandes movimientos conocidos que directamente han dañado a la ciudad sin remedio. Como es arriba es abajo, reza la ley hermética y en Necochea esta ley se cumple a rajatabla.
Con esos referentes no es de extrañar que el peronismo en Necochea lleve largos años de un letargo moribundo, con más sellos que militantes y cuyos logros de trascendencia deben buscarse en tiempos tan lejanos como la intendencia de Taraborelli. La crisis de representatividad peronista en la ciudad es tal que, lejos de encontrar asidero en la voluntad popular, los dirigentes fractalizan a sus referentes protegiendo cargos y cajas sin importar la tesitura de sus prácticas. Y a pesar de estar bajo el escrutinio público son personajes como Alak o Capitanich los que dan cursos de formación a otros dirigentes que, por sus prácticas, parecen saber imitar bien a sus maestros sin la necesidad de ningún curso...