El paso de Gabriel Katopodis por Necochea la semana pasada tuvo mucho de política partidaria y campaña electoral adelantada y muy poco de proyecciones reales, dando cuenta que el intendente Arturo Rojas está terminando de concretar su transformación de alumno ejemplar del macrismo para pasar a ser "el primer trabajador" del kicillofismo en su convulso proceso de armado enfilado hacia las elecciones del año que viene.
Visitando la obra de la Casa de la Provincia, que lleva paralizada varios años esperando la campaña electoral, Katopodis prometió que los trabajos podrían culminarse a mediados del año que viene y recorrió el lugar junto a dirigentes oficialistas y funcionarios municipales. También comentó la financiación de la provincia para la iluminación y un modesto plan de bacheo en la ciudad.
Pero sin dudas el tema central de la visita, la promesa resonante (el equivalente al puente que prometió Rojas en 2019) fue el proyecto para convertir la ruta 88 en autovía, algo que es mucho más un anhelo de los necochenses que una posibilidad que realmente esté en carpeta y goce de una consideración seria por parte de las autoridades. Con la campaña al hombro, las promesas abundantes de Katopodis han sido mucho más ficción proselitista más que gestión real.
“Mantenemos el compromiso asumido de llegar a fin de año con el proyecto ejecutivo de la Ruta 88 terminado y en condiciones de ser licitado”, afirmó Katopodis durante la recorrida. El funcionario mantuvo además un encuentro con Andrea Rondanina, madre de Anita Peralta, la adolescente que falleció en un siniestro vial ocurrido este año en la 88. Luego de la foto y la reunión, Katopodis siguió con su gira de promesas por el resto de la provincia.
“Sin un proyecto no hay forma de precisar costos ni características de la obra”, señaló el funcionario y aseguró que disponer de la documentación técnica permitirá elaborar los pliegos correspondientes y gestionar los recursos presupuestarios necesarios para concretar los trabajos. En fin, por ahora sólo se anunció el posible inicio de estudios de factibilidad técnica sobre el asunto, algo muy similar a lo que anunció en 2019 el intendente Arturo Rojas en su campaña electoral con la reconstrucción del puente Ignacio Ezcurra: un estudio para ver si...
A pesar de la perorata, la foto con los funcionarios y el acto político, la concreción de la obra es mucho más una oportunidad proselitista que un proyecto que tenga alguna consideración real. El gobierno provincial viene justificando sus deficiencias en una gigantesca deuda que contrajo el gobierno nacional con las arcas de La Plata, gentileza del presidente Javier Milei con las provincias opositoras, por lo que la construcción de la autovía en principio no cuenta con recursos.
Sin embargo, hay una posibilidad que podría resolver la secuencia: instalar un peaje sobre la Ruta 88 que permita recaudar recursos para que el gobierno provincial a través de una empresa bajo su órbita haga los trabajos, tal como ya sucede en varias vías de la provincia, como las autovías 2 y 11 o las rutas 56, 63 y 74. La empresa tiene nombre y es propiedad de la provincia de Buenos Aires: AUBASA.
El esquema es al menos curioso: la provincia creó una empresa pública para tomar en concesión los caminos, que por definición deberían ser públicos en virtud de las obligaciones del Estado de garantizar la libre transitabilidad de la población por el territorio. Pero en vistas de la coyuntura, siempre establecida en una crisis inacabable, esas obligaciones han sido inconstitucionalmente tercerizadas (lo que mantiene fuertes protestas de asociaciones civiles de derechos de los usuarios como CONADUV) y el cobro de peajes en las vías provinciales está completamente normalizado.
Es decir, las concesiones de rutas fueron creadas para que privados cubrieran la gestión de los caminos que el Estado no podía brindar (aunque preve en el cobro de sus impuestos) a cambio de la instalación de peajes, cargando el costo de mantenimiento sobre los usuarios. Como el negocio de los peajes es jugoso, la provincia creó su propia empresa pública que toma la concesión de sus propias rutas y hace el cobro.
El 93% del capital social de AUBASA pertenece a la Provincia de Buenos Aires (a través de la Secretaría de Servicios Públicos), mientras que el 7% restante está destinado a los empleados bajo un Programa de Propiedad Accionaria. Se encarga de la construcción, conservación y explotación de rutas y autopistas mediante el cobro de peajes. Entre sus principales corredores se encuentran la Autopista Buenos Aires-La Plata y el Sistema Vial Integrado del Atlántico (Autovía 2, Rutas 11, 56, 63 y 74)
Con este esquema, el proyecto de la autovía 88 tiene un formato que podría incluir el cobro de peajes entre Necochea y Mar del Plata para llegar a concretar el anhelo necochense. Por lo pronto, todo está en un inmenso "veremos" y hay muchísimo más de mención oportunista que de trabajo real sobre la cuestión, sin embargo, quedó la foto y la promesa, que sirve a las partes, marca un rumbo de esperanza aunque sea solo por el año que queda hasta que se celebren las elecciones.