La Usina Popular Cooperativa Sebastián de María avanza con un proyecto para generar electricidad mediante energía solar en Necochea y Arenas Verdes. La iniciativa busca reducir los costos de compra de energía, mejorar el servicio y liberar recursos para invertir en infraestructura. El plan se desarrolla en un nuevo escenario regulatorio, luego de que la provincia de Buenos Aires habilitara a las cooperativas eléctricas a producir energía renovable para abastecer a sus propios usuarios.
La generación de energía renovable comienza a ocupar un lugar estratégico en el futuro de las cooperativas eléctricas bonaerenses. En Necochea, la Usina Popular Cooperativa ya trabaja para dar un paso en esa dirección, con dos proyectos de parques solares que podrían modificar la manera en que la entidad obtiene parte de la electricidad que distribuye.
La propuesta contempla una central fotovoltaica de tres megavatios en Necochea y otra de 500 kilovatios en Arenas Verdes. Ambas iniciativas apuntan a reducir la dependencia de la compra de electricidad en el mercado mayorista y fortalecer el sistema de distribución local.
Este avance coincide con una modificación del marco regulatorio eléctrico bonaerense que habilitó a las cooperativas y sociedades de economía mixta con concesiones municipales a generar energía a partir de fuentes renovables para abastecer a sus asociados y usuarios.
La Usina Popular Cooperativa Sebastián de María comenzó los trabajos preliminares para desarrollar un parque solar en un terreno de su propiedad.
Actualmente, las tareas están concentradas en la limpieza y nivelación del predio, una etapa necesaria para avanzar con la instalación de los paneles y el equipamiento de generación.
La capacidad proyectada para esta central será de tres megavatios, una escala que permitirá incorporar una fuente propia de electricidad al esquema de abastecimiento de la cooperativa.
Desde la entidad consideran que la generación solar representa una de las alternativas más concretas para que una distribuidora eléctrica de características locales pueda producir parte de la energía que necesita para prestar el servicio.
El proyecto energético de la Usina no se limitará a Necochea. La cooperativa también mantiene conversaciones con propietarios de tierras en Arenas Verdes para avanzar con una segunda central fotovoltaica.
En este caso, la capacidad prevista será de medio megavatio, equivalente a 500 kilovatios o 500.000 watts.
La iniciativa se analiza dentro del Programa Provincial de Incentivos a la Generación de Energía Distribuida (PROINGED).
A diferencia del parque proyectado en Necochea, esta instalación tendrá además un objetivo específico: reforzar el suministro eléctrico en Arenas Verdes y mejorar los niveles de tensión en el extremo de la línea de distribución.
La decisión de avanzar con parques solares responde principalmente a una cuestión económica y operativa.
Con la desregulación del mercado eléctrico, las distribuidoras deben afrontar el costo de compra de energía al generador en el mercado mayorista. Ese componente representa uno de los principales gastos de la actividad.
Por eso, producir electricidad propia permitiría a la Usina reducir parte de ese desembolso y destinar los recursos ahorrados a otras necesidades del sistema.
Entre las prioridades aparecen la renovación de redes, el recambio de cables y transformadores y las inversiones necesarias para mejorar la calidad del servicio.
El beneficio esperado no se limita a la economía de la cooperativa: una menor presión sobre los costos de abastecimiento podría traducirse en mayores posibilidades de inversión en la infraestructura que utilizan los usuarios.
El desarrollo de estos proyectos locales se produce en paralelo con un cambio importante en la legislación provincial.
La provincia de Buenos Aires modificó el Marco Regulatorio Eléctrico para permitir que las cooperativas y sociedades de economía mixta titulares de concesiones municipales puedan generar electricidad mediante fuentes renovables y utilizarla para abastecer a sus propios asociados y usuarios.
La reforma incorpora a la Ley 11.769 la figura del autogenerador comunitario, que reconoce a estas entidades como nuevos actores habilitados para producir energía limpia dentro de sus respectivas áreas de concesión.
La generación podrá cubrir total o parcialmente la demanda eléctrica local, siempre que se realice exclusivamente a partir de fuentes renovables y cuente con la autorización de la autoridad de aplicación.
De esta manera, las cooperativas podrán desarrollar centrales solares y otros emprendimientos de generación distribuida como parte de su actividad vinculada al servicio público de electricidad.
La modificación normativa también contempla nuevas posibilidades de organización y desarrollo de proyectos.
Entre los principales puntos establecidos se encuentran:
Generación propia: las cooperativas podrán producir electricidad mediante fuentes renovables para abastecer a sus asociados y usuarios.
Proyectos conjuntos: dos o más concesionarios municipales podrán asociarse para desarrollar emprendimientos de autogeneración comunitaria.
Integración al servicio público: la energía generada por estas entidades será considerada parte del servicio público de distribución eléctrica y quedará alcanzada por la legislación provincial.
Acceso a beneficios: las cooperativas que cuenten con centrales destinadas a atender la demanda de sus usuarios podrán acceder a los beneficios previstos en la Ley 14.838, que promueve las energías renovables en territorio bonaerense.
En caso de que las entidades busquen comercializar los excedentes de electricidad generada, deberán organizarse como sociedades anónimas, de acuerdo con las disposiciones de la normativa nacional.
Otro de los aspectos contemplados en la reforma es la posibilidad de acceder a financiamiento específico para desarrollar centrales de generación renovable.
La normativa establece que el Poder Ejecutivo promoverá, a través del Banco Provincia, líneas de crédito especiales para los autogeneradores comunitarios.
Se trata de préstamos con financiación a largo plazo y tasas de interés reducidas, destinados a la adquisición de componentes y equipos de origen nacional para instalar centrales de generación de energía renovable.
Esta herramienta podría facilitar las inversiones que necesitan las cooperativas para avanzar con sus propios proyectos energéticos.
Los proyectos de Necochea y Arenas Verdes representan un cambio en la estrategia de abastecimiento de la Usina Popular Cooperativa. La entidad busca dejar de depender exclusivamente de la electricidad que compra en el mercado mayorista e incorporar capacidad propia de generación.
La nueva normativa bonaerense ofrece un marco legal para desarrollar ese camino y abre oportunidades para que otras cooperativas eléctricas también puedan invertir en energías renovables.
Con un parque solar de tres megavatios proyectado en Necochea y otro de medio megavatio en Arenas Verdes, la cooperativa local apunta a combinar ahorro energético, mejoras en la distribución y una mayor capacidad de inversión en infraestructura.
El desafío será concretar las obras y transformar esa generación propia en mejoras efectivas para el servicio eléctrico del distrito.