A pesar que la norma es apenas una disposición que podría aplicarse con mucha sencillez en locales gastronómicos de toda la ciudad, el tratamiento de un proyecto que busca separar residuos desde su origen en Necochea encuentra dilaciones, retrasos y una reunión sobre otro reunión y reconsideraciones varias que dan a entender que el reciclaje de residuos no representa una prioridad para las autoridades.
Está claro que en Necochea el tratamiento de la basura lleva larguísimos años postergado, como muchos otros tópicos de cuidado del medio ambiente en el distrito: la ciudad tiene uno de los basureros a cielo abierto más grandes de la provincia, en un predio que aunque esté contaminando las napas de agua y enfrente incendios que reducen la visibilidad en uno de los accesos urbanos, nadie parece querer atender con la serieddad que merece.
Buscando una alternativa que empiece a mitigar el daño que se produce, un proyecto en el Concejo Deliberante apunta a comenzar a realizar separación de residuos desde el origen en grandes productores de desperdicios como son los locales gastronómicos de la ciudad. La iniciativa, impulsada por la concejal Eugenia Vallota (PRO), intenta poner en marcha el procedimiento de separación de residuos obligando a los comercios a disponer de diferentes recipientes según el material descartado (papelería, metales, vidrio, plástico, orgánico, etc).
Sin embargo, a pesar de resultar una norma sencilla, en el Concejo Deliberante la cosa no parece que vaya a avanzar ni con la celeridad ni la urgencia que denotan los discursos oficiales: en una reunión de la Comisión de Medio Ambiente del HCD se presentó la propuesta y la decisión fue la de postergar el asunto para "verificar la existencia de normativa vigente relacionada con la propuesta" y además "convocar a representantes de Todo para Ellos para conocer su capacidad operativa para llevar adelante esta tarea y evaluar la participación del Departamento Ejecutivo para analizar las posibilidades de implementación de la iniciativa".
En definitiva, por ahora la decisión de dilatar el tratamiento y no llevarlo a tratamiento denota que los concejales no tienen ni idea acerca del marco normativo vigente sobre el tratamiento de la basura en el distrito. Al mismo tiempo revela la intención de dejar en manos del Ejecutivo cualquier clase de decisión, que de cualquier modo ha sido inconsistente y de una desidia que sigue la misma trayectoria hace décadas.
Sobre el tema de la basura en la ciudad hay un elefante en la habitación que pareciera que la mayoría de las autoridades y los medios locales están bien dispuestos a seguir ignorando: mientras el basural contamina las napas de agua porque la empresa no realizó las obras que debía hacer, la gestión Rojas decidió pagar de cualquier modo por el servicio (unos 5,5 millones de dólares en 2022) prometiendo en el camino la construcción de una planta separadora de residuos. Cuatro años después, la planta en 86 y 107 es un galpón vacío con dos cavas y cualquier intento de iniciar campañas de reciclado cae en la burocracia conveniente del HCD, que continúa dilatando la cuestión y busca que sea un inactivo Poder Ejecutivo el que haga lo que lleva años dejando de lado.