En Necochea la evidencia palpable de la desidia de la población y las autoridades es tal que consigue desbarrancar cualquier clase de iniciativa o forma de protesta porque, cuando se hace la evaluación sobre las responsabilidades, no es dificiul encontrar que hay un clima de toda la ciudad que vuelve imposible cualquier cambio.
A pesar que el Casino fue abandonado, luego las autoridades prácticamente regalaron el predio por 2 pesos. A pesar que la basura contamina las napas de agua, las autoridades renuevan contratos y "premian" a los concesionarios con nuevos contratos. Si bien el servicio de colectivos es lamentable y los subsidios estatales sólo financian salarios de los ejecutivos, se llegan a nuevos acuerdos que no modifican nada y extienden la desidia. Efluentes cloacales al mar, un puente estratégico al borde del colapso, 4 mil calles de tierra sin mantenimiento (ni plan de pavimentado a la vista), un hospital al que hay que llevar gasas y aspirinas si uno quiere recibir atención y un extenso etcétera ya conocido por todos.
Y desafortunadamente, aunque la actual gestión municipal que prometió que en 8 años Necochea iba a ser la mejor ciudad de la costa atlántica (Arturo Rojas dixit), la realidad es que Nueva Necochea no consiguió más que negocios para amigos en las concesiones de la playa, algunos contratos interesantes para sus contribuyentes de campaña, fuertísimos aumentos de tasas y apenas 5 cuadras de asfalto pagadas por el gobierno provincial.
En ese esquema de completa desidia, los gastos en propaganda política fueron ingentes y las operaciones mediáticas en redes sociales se dedicaron sistemáticamente a destruir cualquier viso de oposición responsable que, por otra parte, brillo por su cobardía o, pensandolo peor, con su complicidad evidente con los múltiples desfalcos en curso.
Eso fue lo que ha sucedido con La Libertad Avanza en Necochea, que dispone de dos bloques afiliados distintos (LLA y Avanza Necochea) y una buena cantidad de concejales cuyo único mérito al día de la fecha ha sido una ordenanza para regular la actividad de los trapitos en la ciudad. El desempeño de los libertarios en Necochea es directamente patético y vale preguntarse qué clase de función pública han cumplido en los casi 3 años que llevan calentando sus bancas.
Este panorama de desidia es el que caracteriza actualmente a la ciudad, con una desesperanza mayúscula que tiene una gestión municipal en retirada y sin identidad real. Arturo Rojas soldado de Kicillof es un salvavidas de plomo para todo el peronismo aliado al gobernador que no haya conseguido un lugar en el Consorcio de Gestión de Puerto Quequén. Y aunque cualquiera medianamente informado en la ciudad sabe de esta situación, aún no aparece nadie que esté dispuesto a señalarlo y proponer algo para mejorar.
Por esa razón es que lo de la oposición libertaria es aún más lamentable: a pesar de la retirada de Nueva Necochea, de la evidente incapacidad para responder a los mínimos problemas, de la insatisfacción creciente entre los vecinos y de que está "todo por hacerse", lo cierto es que a la oposición libertaria no se le cae una idea más que atender el problema de 10 o 15 marginales que mendigan en los semáforos de una ciudad cabecera de un distrito de 100 mil habitantes.
Con el año electoral a punto de arrancar, son tan pobres los logros del oficialismo y tan vacíos de propuestas los opositores que no es de extrañar que no se vislumbre ninguna clase de proyección a futuro en Necochea: el intendente se retira con su banda y el espacio parece ir camino a quedar vacío, porque no hay sucesor a la vista luego de la tierra arrasada que deja Nueva Necochea y en la oposición la multitud de concejales y dirigentes libertarios parecen estar demasiado enfocados en llegar al 29 sin cuestionamientos para seguir en el "curro de la política" un mes más.