05/11/2026 - Edición Nº694

Necochea

Quequén, entre las zonas más comprometidas por la erosión costera: Qué revela un informe del Ministerio de Ambiente y el CONICET

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Un informe del Ministerio de Ambiente bonaerense y el CONICET puso el foco en el impacto de la erosión sobre los 800 kilómetros relevados del litoral provincial. Quequén aparece entre los sectores más comprometidos, especialmente en Bahía de los Vientos, donde las obras portuarias, la pérdida de arena y la urbanización alteraron la dinámica natural de la costa.

La costa de Quequén enfrenta un problema que va mucho más allá del avance del mar. La erosión de las playas, la modificación del movimiento natural de la arena y el crecimiento urbano sobre sectores vulnerables están generando un escenario de preocupación, con consecuencias visibles sobre la infraestructura costera y las viviendas cercanas a los acantilados.

La situación quedó expuesta en el primer diagnóstico integral elaborado por el Ministerio de Ambiente de la provincia de Buenos Aires junto con el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC-CONICET). El trabajo analizó 800 kilómetros de los aproximadamente 1.000 que conforman el litoral bonaerense y relevó 104 puntos estratégicos entre Magdalena y Coronel Rosales.

Los resultados muestran un panorama preocupante: apenas el 14% de los sectores estudiados presenta buenas condiciones de conservación y bajo impacto humano. En el extremo opuesto, el 66% registra una degradación geomorfológica alta y el 20% restante presenta un deterioro de nivel medio.

En las zonas urbanizadas, el escenario es todavía más complejo: el 83% de los puntos relevados muestra un nivel elevado de degradación. Una cifra que vuelve a poner sobre la mesa el impacto de la ocupación inmobiliaria, las intervenciones sobre los médanos y las obras realizadas sin contemplar la dinámica natural de las playas.

Quequén, entre los sectores más comprometidos por la erosión costera

Uno de los puntos que el informe identifica como especialmente problemáticos es Bahía de los Vientos, en Quequén, donde las modificaciones sobre el frente costero generaron un importante desequilibrio en el movimiento de los sedimentos.

El documento señala particularmente el efecto de la escollera sur de Puerto Quequén, una estructura de aproximadamente 1.600 metros de extensión que modificó el transporte natural de arena a lo largo de la costa.

Este tipo de intervención puede generar un efecto desigual: mientras algunos sectores reciben y acumulan sedimentos, otros sufren un déficit de arena que termina acelerando la erosión y reduciendo la superficie de playa.

En Bahía de los Vientos, las consecuencias ya se manifiestan sobre la infraestructura urbana. El relevamiento advierte sobre daños en la avenida costanera y situaciones de riesgo para viviendas construidas sobre los acantilados, donde los procesos erosivos pueden favorecer derrumbes.

A este escenario se agrega otro factor de preocupación: los desagües pluviales que descargan directamente sobre los taludes. El agua que escurre desde las zonas urbanizadas contribuye al deterioro de las estructuras naturales y puede acelerar la pérdida de estabilidad de los acantilados.

El caso de Quequén refleja cómo la combinación de obras costeras, urbanización y modificaciones en el escurrimiento del agua puede profundizar un problema ambiental que no se explica únicamente por el cambio climático.

Cuántos metros de costa podría perder la provincia de Buenos Aires

Las proyecciones incluidas en el diagnóstico permiten dimensionar la magnitud del desafío para las próximas décadas.

De acuerdo con los distintos escenarios climáticos analizados, para 2045 el retroceso promedio de la línea de costa podría ubicarse entre 17,8 y 19,6 metros.

Hacia 2100, las estimaciones son todavía más preocupantes: la pérdida de terreno podría alcanzar entre 47,4 y 69,7 metros.

Estas proyecciones no representan una pérdida uniforme en todos los municipios, pero advierten sobre la vulnerabilidad de las playas, los balnearios, las calles y las construcciones ubicadas cerca del mar.

En algunas localidades, como Quequén, Monte Hermoso y Pehuen-Có, ya se registran retrocesos de entre medio metro y un metro de costa por año.

Las cinco amenazas climáticas que ponen en riesgo el litoral bonaerense

El informe identifica cinco fenómenos que podrían agravar las condiciones ambientales de la costa atlántica:

  • Aumento del nivel del mar: se estima una suba de aproximadamente 20 centímetros para mediados de siglo y de entre 30 centímetros y un metro hacia fines del siglo XXI.

  • Lluvias torrenciales: los episodios de precipitaciones intensas pueden incrementar las inundaciones y acelerar la erosión por escurrimiento de agua.

  • Temperaturas medias más elevadas: pueden modificar el ciclo hidrológico, aumentar la evapotranspiración y alterar la disponibilidad de agua dulce.

  • Olas de calor: se proyectan entre 10 y 15 días adicionales de estos eventos en el futuro cercano y entre 30 y 60 días más hacia fines de siglo, bajo escenarios de altas emisiones.

  • Noches tropicales: hacia finales del siglo XXI podrían registrarse más de 45 noches adicionales por año en las que las temperaturas no desciendan lo suficiente durante la madrugada.

Estas amenazas pueden actuar de manera combinada sobre un territorio que ya presenta importantes signos de deterioro. En particular, las sudestadas y las precipitaciones intensas representan un factor de presión adicional para los sectores urbanizados sobre la primera línea costera.

Otras localidades bonaerenses también enfrentan problemas de erosión

Aunque Quequén ocupa un lugar destacado dentro de los sectores críticos identificados, el diagnóstico advierte que el problema se extiende por buena parte de la costa provincial.

Mar Chiquita: en los alrededores del balneario y los límites de la reserva natural se registró un retroceso de hasta 94 metros en un período de 20 años. También se identifican alteraciones en el transporte de sedimentos en Camet Norte y Santa Clara del Mar.

Miramar: los acantilados activos, formados por materiales blandos, sufren un proceso de erosión constante por acción del oleaje. Las viviendas y la infraestructura próximas a estos sectores quedan expuestas al retroceso del terreno.

Partido de La Costa: Santa Teresita, Las Toninas y Mar de Ajó presentan problemas asociados con la urbanización sobre la primera línea costera, la eliminación de médanos y los desagües pluviales que descargan directamente sobre las playas.

Pehuen-Có: las playas urbanas presentan sectores de menos de 50 metros de ancho. La erosión afecta los médanos y genera escarpas y derrumbes que comprometen caminos y calles cercanas.

General Pueyrredón: Mar del Plata aparece como el municipio con mayor intervención urbana sobre su litoral. Distintos estudios mencionan pérdidas de playa cercanas a los 50 centímetros anuales y una fuerte dependencia de los aportes artificiales de arena para mantener las playas céntricas.

Las obras humanas también aceleran la pérdida de playas

Uno de los puntos centrales del estudio es que el deterioro de la costa bonaerense no puede atribuirse exclusivamente al cambio climático. Las intervenciones humanas también tienen un papel determinante.

El relevamiento indica que el 86% de las estructuras de defensa costera son rígidas. Dentro de ese universo, el 58% corresponde a espigones y escolleras, mientras que el 28% está compuesto por enrocados.

Si bien estas obras pueden proteger determinados sectores, también modifican el desplazamiento natural de los sedimentos. De esta manera, una intervención destinada a contener la erosión en un punto puede provocar un déficit de arena en otro.

La ocupación de los médanos constituye otra de las principales amenazas. Las dunas funcionan como reservas naturales de arena y barreras de protección frente a las tormentas. Su destrucción por construcciones, loteos y actividades recreativas reduce la capacidad de recuperación natural de las playas.

También se advierte sobre el tránsito de vehículos todoterreno, que deteriora la vegetación nativa y modifica la estructura de los suelos, y sobre la incorporación de especies forestales exóticas que alteran la dinámica natural de los médanos.

Qué medidas proponen para frenar la erosión costera

Frente al panorama relevado, el Ministerio de Ambiente bonaerense plantea avanzar hacia un modelo de Manejo Costero Integrado, con participación de los municipios y las comunidades locales.

Entre las principales recomendaciones aparecen:

  • Recuperar los médanos mediante enquinchados y revegetación con especies nativas.

  • Promover balnearios desmontables y construcciones de bajo impacto ambiental.

  • Delimitar sectores donde se restrinja la circulación de vehículos todoterreno.

  • Establecer zonas de no intervención en áreas ambientalmente críticas.

  • Evitar nuevas obras rígidas que puedan trasladar los problemas de erosión hacia otros sectores de la costa.

  • Fortalecer la coordinación entre los municipios y los organismos provinciales.

Quequén frente a un desafío que exige planificación costera

El diagnóstico vuelve a poner en evidencia una problemática que tiene manifestaciones concretas en Quequén y, particularmente, en Bahía de los Vientos: la transformación de la costa no responde a una única causa, sino a la combinación de fenómenos climáticos e intervenciones humanas que alteran el equilibrio natural del litoral.

La extensión de las obras portuarias, la modificación del transporte de arena, la urbanización sobre sectores vulnerables y los desagües que descargan sobre los acantilados forman parte de un escenario que requiere planificación y medidas de prevención.

La advertencia del informe es clara: si no se modifica la manera en que se ocupa, construye y utiliza el frente costero, la erosión puede seguir avanzando y comprometer tanto el patrimonio natural como la infraestructura y las viviendas de las localidades costeras.

Para Quequén, el desafío no pasa solamente por contener el avance del mar, sino también por encontrar soluciones que permitan preservar sus playas y evitar que el deterioro de hoy se convierta en un problema todavía mayor para las próximas generaciones.

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